28/5/09

Globos de fuego.





"Hoy en día rara vez se ven, aunque he oído que en ciertos países todavía los hacen y los llenan con el aliento tibio de un fuego de paja que cuelga debajo.
Pero en 1925 en Illinois aún había esos globos, y uno de los últimos recuerdos que tengo de mi abuelo es la última hora de una noche de Cuatro de Julio, hace cuarenta y ocho años, en que el Abuelo y yo salimos al jardín e hicimos una fogata y llenamos de aire caliente un globo de papel con forma de pera, a rayas rojas, blancas y azules, y por un momento final retuvimos en las manos la parpadeante presencia con brillo de ángel frente al porche repleto de tíos y tías y primos y madres y padres, y luego, con gran suavidad, dejamos que eso que era vida y luz y misterio se nos fuera de los dedos hacia el aire estival y se alejara sobre las casas ya adormiladas, entre las estrellas, frágil, deslumbrante, vulnerable y hermoso como la vida misma.
Veo a mi abuelo alzando la vista hacia esa extraña luz a la deriva, pensando sus propios y serenos pensamientos. Me veo a mí mismo, los ojos llenos de lágrimas porque era el final, la noche se había acabado, y sabía que nunca volvería a haber una noche así.
Nadie dijo nada. Mirábamos el cielo y respirábamos, y pensábamos todos las mismas cosas, pero nadie habló. Sin embargo alguien tenía que decir algo al fin, ¿no? Y ese alguien soy yo.
El vino sigue esperando abajo, en la bodega.
Mi querida familia sigue sentada en la oscuridad del porche.
El globo de fuego flota y arde aún en el cielo nocturno de un verano nunca enterrado.
¿Por qué y cómo?
Porque lo digo yo."


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"Todas las mañanas salto de la cama y piso una mina. La mina soy yo. Después de la explosión, me paso el resto del día juntando los pedazos. Ahora les toca a ustedes. ¡Salten!"
Ray Bradbury

17/5/09

The Rat Pack


"Bugsy" Siegel tuvo un sueño en una tierra de coyotes y escorpiones.Con el riñón bien forrado,y liquidada-a su pesar- la ley seca,persuadió a los jefes de el hampa y a su cabecilla "Lucky" Luciano de que un nuevo filón,envuelto en lujo,podía levantarse en el árido y achicharrante Mohave.Y llevaría por nombre el Flamingo,el primer casino hotel de Las vegas que,entre fuentes y luces de neón,abría sus afectados salones a fines de 1946.En medio de una deuda de seis millones,la escasa clientela y el desvío de algunos fondos a una cuenta de su amante ,convencieron a su hueste de que nueve balazos de carabina-el segundo,dicen que arrojó un ojo de Bugsy a unos cinco metros-eran un modo desenvuelto de agilizar su traspaso.Ese mismo año,y ya en manos de sus afines,el Flamingo inauguró uno de los boyantes negocios de la que algunos,hoy y en la America de los cincuenta, no tardarian en tildar como ciudad de el pecado.
Pero el auge de esta urbe, hija de el sueño de un ganster,tuvo un icono vivo en la camarilla que,en 1960 y sobre letras doradas en la fachada de el Sands,ofrecía una serie de noches-entre música y humor improvisado-que solían apuntillar en fiestas hasta despuntar el alba.Sinatra,D.Martin y S.D.Junior,la trinidad,y sus acólitos P.Lawford y J.Bishop venian a unir,por entonces,su exito en el negocio de el show business con el sufrido rodaje-al menos por L.Milleston-de "Los once de Ocean" que,sin alardes y en tono de comedia,narra el atraco-por un puñado de veteranos-a cinco casinos de Las Vegas tras un apagón provocado.
Entre bambalinas,y fuera de ellas,"The Rat Pack"(La Pandilla de Ratas)fueron algo mas que un emblema de el hedonismo y la incorrección,unida a un cierto talento;entre el público de aquellas noches no estuvo ausente,en plena campaña,el entonces senador y aspirante a la presidencia J.F.Keneddy,tanto Sinatra como sus asiduos pondrían-poco después- su poder de convocatoria en hacer de el mismo una figura con empaque y el primero,por petición expresa y a través de sus lazos con el hampa,ayudo a sortear las primarias de Virginia allanando,de un modo menos público,su camino a la Casa Blanca.
Sam "Momo" Giancana,el amigo de Frank,y que-en su condición de capo de Chicago-sería decisivo en estas lides no tardaría, por algo mas que azar ,en compartir amante con el ya electo presidente J.F.K. El hallazgo, por el F.B.I-bajo las riendas de Hoover-,de el doble idilio de Judith Cambell llevaría a enfriar,hasta la ausencia,el afable trato ente Kennedy y su viejo aliado de correrías.
Un repaso de lujo a la época,con esta pandilla en el centro,es lo que me acabo de ventilar en el sugestivo, y más que ameno, tocho de Javier Marquez que,al margen de los amoríos de "La Voz" o los envites racistas contra Semmy Davis, da cuenta de los lazos que trabaron-entre jugosas anécdotas-política,espectáculo y crimen organizado.Antes de que un tal Dylan buscase la respuesta en el viento o que Elvis y cuatro insurrectos de Liverpool les hiciesen declinar de la cumbre,esta pandilla encarno el sueño lúdico y festivo de una América que,nada difícil de entender,siempre buscó el tibio sol en mitad de la guerra fría.