"Hoy en día rara vez se ven, aunque he oído que en ciertos países todavía los hacen y los llenan con el aliento tibio de un fuego de paja que cuelga debajo. Pero en 1925 en Illinois aún había esos globos, y uno de los últimos recuerdos que tengo de mi abuelo es la última hora de una noche de Cuatro de Julio, hace cuarenta y ocho años, en que el Abuelo y yo salimos al jardín e hicimos una fogata y llenamos de aire caliente un globo de papel con forma de pera, a rayas rojas, blancas y azules, y por un momento final retuvimos en las manos la parpadeante presencia con brillo de ángel frente al porche repleto de tíos y tías y primos y madres y padres, y luego, con gran suavidad, dejamos que eso que era vida y luz y misterio se nos fuera de los dedos hacia el aire estival y se alejara sobre las casas ya adormiladas, entre las estrellas, frágil, deslumbrante, vulnerable y hermoso como la vida misma. Veo a mi abuelo alzando la vista hacia esa extraña luz a la deriva, pensando sus propios y serenos pensamientos. Me veo a mí mismo, los ojos llenos de lágrimas porque era el final, la noche se había acabado, y sabía que nunca volvería a haber una noche así. Nadie dijo nada. Mirábamos el cielo y respirábamos, y pensábamos todos las mismas cosas, pero nadie habló. Sin embargo alguien tenía que decir algo al fin, ¿no? Y ese alguien soy yo. El vino sigue esperando abajo, en la bodega. Mi querida familia sigue sentada en la oscuridad del porche. El globo de fuego flota y arde aún en el cielo nocturno de un verano nunca enterrado. ¿Por qué y cómo? Porque lo digo yo."
------------------------------------------------------------------------------------- "Todas las mañanas salto de la cama y piso una mina. La mina soy yo.Después de la explosión, me paso el resto del día juntando los pedazos.Ahora les toca a ustedes.¡Salten!" Ray Bradbury
"Bugsy" Siegel tuvo un sueño en una tierra de coyotes y escorpiones.Con el riñón bien forrado,y liquidada-a su pesar- la ley seca,persuadió a los jefes de el hampa y a su cabecilla "Lucky" Luciano de que un nuevo filón,envuelto en lujo,podía levantarse en el árido y achicharrante Mohave.Y llevaría por nombre el Flamingo,el primer casino hotel de Las vegas que,entre fuentes y luces de neón,abría sus afectados salones a fines de 1946.En medio de una deuda de seis millones,la escasa clientela y el desvío de algunos fondos a una cuenta de su amante ,convencieron a su hueste de que nueve balazos de carabina-el segundo,dicen que arrojó un ojo de Bugsy a unos cinco metros-eran un modo desenvuelto de agilizar su traspaso.Ese mismo año,y ya en manos de sus afines,el Flamingo inauguró uno de los boyantes negocios de la que algunos,hoy y en la America de los cincuenta, no tardarian en tildar como ciudad de el pecado. Pero el auge de esta urbe, hija de el sueño de un ganster,tuvo un icono vivo en la camarilla que,en 1960 y sobre letras doradas en la fachada de el Sands,ofrecía una serie de noches-entre música y humor improvisado-que solían apuntillar en fiestas hasta despuntar el alba.Sinatra,D.Martin y S.D.Junior,la trinidad,y sus acólitos P.Lawford y J.Bishop venian a unir,por entonces,su exito en el negocio de el show business con el sufrido rodaje-al menos por L.Milleston-de "Los once de Ocean" que,sin alardes y en tono de comedia,narra el atraco-por un puñado de veteranos-a cinco casinos de Las Vegas tras un apagón provocado. Entre bambalinas,y fuera de ellas,"The Rat Pack"(La Pandilla de Ratas)fueron algo mas que un emblema de el hedonismo y la incorrección,unida a un cierto talento;entre el público de aquellas noches no estuvo ausente,en plena campaña,el entonces senador y aspirante a la presidencia J.F.Keneddy,tanto Sinatra como sus asiduos pondrían-poco después- su poder de convocatoria en hacer de el mismo una figura con empaque y el primero,por petición expresa y a través de sus lazos con el hampa,ayudo a sortear las primarias de Virginia allanando,de un modo menos público,su camino a la Casa Blanca. Sam "Momo" Giancana,el amigo de Frank,y que-en su condición de capo de Chicago-sería decisivo en estas lides no tardaría, por algo mas que azar ,en compartir amante con el ya electo presidente J.F.K. El hallazgo, por el F.B.I-bajo las riendas de Hoover-,de el doble idilio de Judith Cambell llevaría a enfriar,hasta la ausencia,el afable trato ente Kennedy y su viejo aliado de correrías. Un repaso de lujo a la época,con esta pandilla en el centro,es lo que me acabo de ventilar en el sugestivo, y más que ameno, tocho de Javier Marquez que,al margen de los amoríos de "La Voz" o los envites racistas contra Semmy Davis, da cuenta de los lazos que trabaron-entre jugosas anécdotas-política,espectáculo y crimen organizado.Antes de que un tal Dylan buscase la respuesta en el viento o que Elvis y cuatro insurrectos de Liverpool les hiciesen declinar de la cumbre,esta pandilla encarno el sueño lúdico y festivo de una América que,nada difícil de entender,siempre buscó el tibio sol en mitad de la guerra fría.
No se el tiempo que hace que añadí,sin que me pese, a mi lista de favoritos a cierto platense que se las gasta con una elegante ironia-cuando no mero sarcasmo-,y que-con este relato me persuadio de que ojear su sitio no era,en absoluto, malgastar el tiempo.Dedicado a los picapleitos y todas aquellas almas candorosas que creen que el sistema,la ley y "la madrecita que los pario" tienen siempre que ver con la moral,la decencia y los buenos usos. Que les vaya bonito....
Fue la reina evanescente y de lengua afilada de el hotel Algoquín. En los tiempos de el jack y de presuntos caballeros con borsalinos ;cuando la burguesía de entreguerras se empeñaba casi en su plenitud en conseguir y acumular dinero,su talento de avispa agraciada sembró paginas de Vanity Fair,Vogue y The Saturday Evenig Post, pero sería en la elitista y prestigiada The New Yorker,en la que genios como el de T.Capote o J.D.Salinger también dejarían su estela,donde-con textos como "El banquete de sapos"- se vaciaría por entero.En el Salón Rosa de dicho hotel,sobre el lugar que ocupaba, entre bebedores como Faulkner o R.Sherwood -miles de establecimientos eludían la Ley Seca en el New York de los veinte-todavía puede leerse:"Me gusta un martini/como mucho dos/en el tercero estoy bajo la mesa/y en el cuarto bajo el anfitrión". Dorothy(Rothschild)Parker,con apellido legado por un marido suicida,fue la aguda convidada de las mansiones de Long Island,en las que cosechó amantes y más de una curda,el afectado mundo que Scott Fitzgerald retrataría en ´El Gran Gatsby´,apuró noches de farra entre garitos de la Quinta y la Sexta recalando,para un penúltimo trago,en un lupanar de la Calle 54 al que,en complicidad con Robert Benchley,dotaría de una biblioteca.Tierna,dura e inaprensible,en un viraje incomprendido por su entorno,denostó de viva voz junto a J.D.Passos la ejecución de Sacco y Vancetti,momento en el que las luchas obreras y,mas tarde,la militancia antifascista se tornaron el centro de su actividad. Su paso por Holywood,donde ejercería de guionista,entre otros,para George Cukor(Ha nacido una estrella) o Alfred Hichcock(Saboteur) sería truncado por el Comite de Actividades Antiamericanas que acabaría encarcelando a su amigo,y maestro de el genero policial ,Dashiell Hammett.Su inclusión en listas negras sopesaba casi novecientos folios,reunidos en cuatro años por el F.B.I, con su actividades y las de su marido A.Campbell,incluyendo reuniones con dirigentes sindicales,a veces en presidio, o con refugiados españoles en México.Solo a principios de los sesenta se olvidó,de un modo tímido,ese estigma,cuando restaban apenas seis años para que una camarera la encontrase muerta,acompañada por su perro,en el hotel Voley de Manhattan. Entre las aforismos que acuñó-nadie tendrá claro si con acierto-:"Tres son las cosas que tendré hasta la muerte:risas,esperanzas y un puñetazo".Un poco de cada una aún corcovea,en su mordaz estilo,para cualquiera que le dedique su tiempo.
Acabo de encontrarme con alguien,de esa gente que te ha visto crecer y te conoce más de una cicatriz y buen rato y-sin dimes ni diretes-he recordado,quizás...la peor broma que he gastado nunca.Una necedad que a pique estuvo de acabar en desgracia y que hoy- aunque luzca pocas canas- dudaría mucho en repetir.
Hace más de veinte años cuatro amigos y yo solíamos ocupar,de tarde en tarde, una casa próxima a una embalse.La casa,entre otras, había alojado a varios operarios durante la construcción de el dique y,por razones que no vienen al caso,podíamos disfrutar de ella en ocasiones contadas.Caía en una zona de monte bajo,algarrobos y pinares y-a cosa de un par de kilómetros,entre el boscaje de la parte trasera- había una pequeña cueva.
Una noche,que habíamos caminado desde un pueblo cercano,les dije-y no mentía-que en aquella cueva dormía a veces un tipo que solía cazar por los alrededores y que vendía,o cambiaba, las piezas en una venta junto a la presa,pero añadí al comentario un estudiado embuste.
-Ese tipo ya ha dado problemas en una ocasión, se le cruzaron los cables y la emprendió a tiros,sin venir a cuento,contra la casa de Eusebio,con él y su familia dentro.
Eusebio era el único vecino de el lugar,un labriego rollizo y canoso con una mujer de el mismo porte y dos hijas de quince y dieciséis años,con aire tímido y distraído.Su casa distaba de la nuestra unos minutos a pie, frente a dos viviendas desportilladas que habían ido cayendo en desuso.
-Aunque no llegó a herir a nadie, lo internaron durante un tiempo y salio,al parecer, hace unos meses.En la venta me han dicho que se le retiro la licencia y el arma-añadí.-Ahora les ayuda a cambio de comida y ,de vez en cuando, ,se le ve pescar por aquí.
Un día más tarde,tras una jornada de cañas y barbacoa, regresamos a casa en torno a las once,una luna creciente iluminaba un espacio de grabilla blanca frente a la entrada,con un porche y un gran ventanal de madera. Una vez dentro,y tras dejar los bártulos ,decidimos echar una partida de cartas a la luz de el camping.A ratos,yo miraba el reloj calculando el tiempo que tardaría J. en dar "el primer aviso".Días atrás-cuando la idea dio con nosotros o viceversa-nos habíamos hecho con docenas de explosivos de fiesta mayor que,estrellados por él contra ventanas y puerta-ninguna tenía cristales-pretendían simular a un desquiciado disparando con la peor saña hacia la vivienda.Recuerdo que Ismael,el mas alto y delgado de el grupo,sonreía y daba un trago -acababa de ganar la mano- cuando la ventana,a su derecha, pareció estallar,sin llegar a ceder,haciéndonos saltar de el asiento.Los cuatro quedamos en pie mirándonos y mirando el ventanal,que se había iluminado en los bordes con el estampido.Mario,un tipo bajito y de voz aflautada,fue el primero en hablar:
-Pero..¿qué puñetas ha sido eso?-tenía el rostro de el color de un finado.
Román, a su lado,se atusó las gafas sobre la nariz alargada y fijó los ojos en el marco de madera como si aguardara un nuevo impacto.En ese momento,aunque el susto me había agarrado en ascuas,tuve que morderme el labio para no delatarme .Pero la reacción más extraña e inesperada,correspondió a el primero.Frente a mi,Ismael empezó a agitarse,en un abrir y cerrar de brazos , como un jugador trémulo ante la cancha.Solo le oí,con voz ahogada:
-Ahí fuera hay alguien.
Cuando algo volvió a estallar,esta vez,sobre la puerta,como un disparo a boca jarro,y la tulipa de un viejo quinqué de aceite,desde un estante, caía al suelo haciéndose trizas.Sin advertirlo,habíamos corrido hacia un pequeño pasillo de el ala derecha,que daba acceso a dos habitaciones.Román,parapetado en la esquina,balbuceo:
-Hijo de perra¡ Eso parece una escopeta...-Román había hablado despacio y con voz queda,como si el supuesto tirador pudiese oírlo y aquello le otorgase alguna ventaja.Mario había optado por pegarse a la pared,mudo y con una palidez casi de albino.
Otro impacto,que me hizo encoger,sacudió una ventana de un cuarto y lo siguiente fue ver a Ismael hacerse en una carrera con un hacha de leña de uno de los armarios.
Fue Roman el que,al advertir como temblaba,le espeto:
-Cálmate¡ Si ese tipo tiene un arma mas nos vale usar la cabeza.
Debí haber detenido aquello entonces pero era un niñato sin aherrojar y me tentaba el dar al ambiente otra vuelta de tuerca.
-Puede que sea el chiflado del que os hable...y tal vez se conforme con un susto.Si salimos de aquí,o logra colarse...-no quise añadir más.Ismael abrazo el hacha con un vago temblor en los hombros.
-Quedaos aquí...
Me dirigía al otro lado de la sala,cuando Román me contuvo con una voz:
-Eh¡¡ Donde vas...?
-Quiero comprobar algo..esa ventana.
Señalé la única habitación de el ala izquierda,contigua al baño.Ninguno hizo ademán de seguirme.
Una vez dentro,y sin que pudiesen verme,abrí el ventanal y salte al porche. No tenía claro lo que pretendía,salvo ver su reacción ante mi fuga y el ventanal abierto.Aunque la claridad permitía andar sin tropiezos,J no estaba visible, debía haber rodeado la casa o encontrarse tras el desmochado edificio de enfrente.A mi derecha, una hilera de abrojos escondía un pequeño canal de unos palmos y marcaba el inicio de la arboleda,mientras echaba un vistazo oí el golpe de la ventana al cerrarse y la voz desquiciada de Ismael:
-Se lo ha llevado¡¡Ese cabrón se lo ha llevado¡¡
Tuve el tiempo de saltar al canal seco y ocultarme cuando la puerta se abrió y le ví,con el hacha en la diestra,irrumpir en el claro, de subito, a unos metros de mi escondite:
-Esta bien.. Lo vas a tener fácil¡¡Atrévete a dar la cara..cabronazo¡¡¡
La última imprecación me dejó clavado en el sitio,habría salido de no faltarme el valor pero aquel energúmeno,pensé, podía abrirme la crisma antes de reparar en quien era y J-"donde diablos se había metido"-seguía sin dar señales de vida.
Entonces oí una voz que lo cambió todo, a espaldas de Ismael y algo a la izquierda,por el sendero que ascendía hasta la casa,había-esta vez sí- un tipo con un arma auténtica.
-¿Que carajo es todo esto?
Tarde un segundo en reconocerlo y,dos o tres-en medio de el pasmo-en barruntar el turbio desaguisado mientras Ismael se volteaba en su dirección.
-Suelta eso,-Eusebio,el vecino, algo más que desvelado por la gresca , estaba allí y parecía buscar a alguien,con ojos de babuino, entre moles y arboles -¿Donde esta el imbecil de los disparos?Mi mujer esta al borde de un ataque...
Entonces vi a mi derecha como J,en cuclillas, avanzaba pegado al muro,tal vez oía sin llegar ver el cuadro con aquel tipo,escopeta en mano,velando-a buen seguro- por su calma hogareña.Roman,en otro alarde habia asomado bajo el porche e Ismael,ciego a la que sucedía,empezo a caminar hacía Eusebio que,al advertirlo, lo encañono a la voz de:
-Para,o te dejo en el sitio.
Tuve el tiempo justo de asomar y proferir, con la voz de un desquiciado:
-Basta ya¡¡¡ Es solo....
Y entonces llegó aquel zarpazo,entre agujas frias y olor a romero...
Y aquel baile de rostros...
Y el aire...aquel raro aire,entre la luna y mi aliento...
Acabo de encontrarme con alguien,de esa gente que te ha visto crecer y te conoce más de un cicatriz y buen rato.Fue un detalle lo de verter whisky sobre el lugar,a veces llega algún eco de aquello que un dia guste aquí,donde nada pesa.¿Quién lo iba a decir?Hice lo propio a tan atento detalle,como no,intentar que me viese.¿Y qué creen que ocurrio? Otra vez el rostro demudado,y los nervios y una huida de´ alma que lleva el Diablo´.Ja¡¡ cuando yo solo...... y arte y figura-aún más- en la sepultura...quería-tal vez no lo crean- gastar una burda broma.
"Los hombres temen al pensamiento,mas que a cualquier otra cosa en la tierra-más que a la ruina,incluso más que a la muerte-.El pensamiento es subversivo y revolucionario,destructivo y terrible;el pensamiento es despiadado con el privilegio,las instituciones establecidas y los hábitos confortables;el pensamiento es anárquico y sin ley,indiferente a la autoridad,despreocupado de la acreditada sabiduría de las edades.El pensamiento escudriña el abismo de el infierno y no retrocede.Ve al ser humano,esa débil partícula,rodeada por un silencio insondable y sin embargo procede arrogante,tan impertérrito como si fuese el señor de el universo.El pensamiento es grande,y veloz y libre,la luz de el mundo, y la suprema gloria de el hombre.Pero para que el pensamiento llegue a ser posesión de muchos,no privilegio de unos pocos,debemos eliminar el temor.Es el temor lo que contiene a los hombres-el temor de(pensar) que sus acendradas creencias resulten engañosas,el temor de(pensar) que las instituciones por las que viven resulten dañinas,el temor de que ellos mismos resulten menos dignos de respeto de lo que habían supuesto que eran."¿Debe el trabajador pensar libremente acerca de la propiedad?Entonces,¿qué nos ocurriría a nosotros, los ricos? ¿Deben los jóvenes,hombres y mujeres,pensar libremente acerca de el sexo? Entonces,¿que ocurriría con la moralidad?¿Deben los soldados pensar libremente acerca de la guerra? Entonces,¿qué ocurriría con la disciplina militar?¡Basta de pensamiento!¿Retornemos a las sombras de el prejuicio,para que no corran peligro la propiedad,la moral y la guerra!Es mejor que los hombres sean estúpidos,lerdos y tiránicos,y no que su pensamiento sea libre.En efecto,si su pensamiento fuera libre,podrían no pensar como nosotros.Y este desastre debe evitarse a toda costa."Así argumentan los oponentes de el pensamiento en las profundidades inconscientes de su alma.Y así actúan en sus iglesias, escuelas,familias y universidades." Principles od Social Reconstruction-Bertrand Russell
La vida te da sorpresas.Ahí donde lo ven este hidrozoo de el tamaño de un guisante y con pinta de poliedro con patas,disfruta uno de los dones más buscados e inaccesibles,hasta hoy,para cualquier engreido ser humano y su sufrida parentela.La Turritopsis nutricula,como la llaman los que endilgan nombres al uso,es capaz-una vez alcanzada la madurez de su organismo -de regresar a su forma juvenil y-"con la cara lavada y recién peina"- repetir su ciclo vital un numero de veces que es,según los científicos,potencialmente infinito.Así,que imagínense el plan y razón por el que llevan sondeando la genética de la rara medusa desde que se le halló,hace más de una década;una juventud casi perenne que,merced de algún misterio, la hace única y privilegiada entre vivos y coleantes.No se si el nieto de algún viznieto gastara algún día semejante prebenda, o si la ciencia,sumada a nuestra mala hiel,hará que algún carajal nos devuelva en un descuido a la Edad de Piedra,pero leyendo el artículo y al vuelo de asociaciones, en cierta historia celta sobre el particular, un tal Oisin,guerrero de Fianna, es llevado por Niav,la de los rubios cabellos,a una tierra de eterna jauja y lozanía, Tir na nogy,pese al feliz encuentro,Oisin-cosas de hombres- acaba por añorar su vida pasada y regresa de nuevo a su lugar de origen,aleccionado por Niav de que no ha de descabalgar jamas de su brioso caballo.En tres siglos,que para el habían volado en tres felices semanas,su castillo ha sido arrasado y ni su familia ni su clan existen.Dicen que las historias de Irlanda nunca acaban bien,pero la suerte de Oisin se decide al romperse una brida que hace que el peso de los siglos lo aniquile,hecho un anciano,cerca de Tir na nog y de la hermosa Niav,pero tal vez la burda moraleja,o al menos así lo leí siempre,sea que ni los sueños de juventud y dicha,que logrados puede que aburran, alejen a más de uno de el fragor y la sal de una buena pelea.Y así,para bien o regular,nos luce el pelo por mucho que aprendamos en el camino.
Quién lee diez siglos en la Historia y no la cierra al ver las mismas cosas siempre con distinta fecha? Los mismos hombres, las mismas guerras, los mismos tiranos, las mismas cadenas, los mismos farsantes, las mismas sectas. ¡Y los mismos, los mismos poetas!
"Gran Espíritu,concédeme sabiduría para no juzgar nunca a ningun hombre sin haber caminado antes sobre sus mocasines" Toro Sentado
NeoEarth
"Vinieron con la Biblia y su religión,robaron nuestras tierras,aplastaron nuestro espíritu...y ahora nos dicen que deberiamos estar agradecidos al Señor por haber sido salvados" Jefe indio Pontiac.