20/2/09

Dinero


Ahí lo llevas,J.

2/2/09

Inmortal.


La vida te da sorpresas.Ahí donde lo ven este hidrozoo de el tamaño de un guisante y con pinta de poliedro con patas,disfruta uno de los dones más buscados e inaccesibles,hasta hoy,para cualquier engreido ser humano y su sufrida parentela.La Turritopsis nutricula,como la llaman los que endilgan nombres al uso,es capaz-una vez alcanzada la madurez de su organismo -de regresar a su forma juvenil y-"con la cara lavada y recién peina"- repetir su ciclo vital un numero de veces que es,según los científicos,potencialmente infinito.Así,que imagínense el plan y razón por el que llevan sondeando la genética de la rara medusa desde que se le halló,hace más de una década;una juventud casi perenne que,merced de algún misterio, la hace única y privilegiada entre vivos y coleantes.No se si el nieto de algún viznieto gastara algún día semejante prebenda, o si la ciencia,sumada a nuestra mala hiel,hará que algún carajal nos devuelva en un descuido a la Edad de Piedra,pero leyendo el artículo y al vuelo de asociaciones, en cierta historia celta sobre el particular, un tal Oisin,guerrero de Fianna, es llevado por Niav,la de los rubios cabellos,a una tierra de eterna jauja y lozanía, Tir na nog y,pese al feliz encuentro,Oisin-cosas de hombres- acaba por añorar su vida pasada y regresa de nuevo a su lugar de origen,aleccionado por Niav de que no ha de descabalgar jamas de su brioso caballo.En tres siglos,que para el habían volado en tres felices semanas,su castillo ha sido arrasado y ni su familia ni su clan existen.Dicen que las historias de Irlanda nunca acaban bien,pero la suerte de Oisin se decide al romperse una brida que hace que el peso de los siglos lo aniquile,hecho un anciano,cerca de Tir na nog y de la hermosa Niav,pero tal vez la burda moraleja,o al menos así lo leí siempre,sea que ni los sueños de juventud y dicha,que logrados puede que aburran, alejen a más de uno de el fragor y la sal de una buena pelea.Y así,para bien o regular,nos luce el pelo por mucho que aprendamos en el camino.